Con los caballos, creo cada vez más firmemente que si se está muy presente, atentos a nuestras sensaciones, a nuestras intuiciones, o simplemente usar nuestras cualidades innatas, es posible saber, cuidar, comunicar. Por supuesto hay que desprenderse de prejuicios, costumbres negativas. Laïla tiene tal experiencia, tal feeling que la comunicación siempre se realiza; su fe y su tenacidad le han permitido ganarse su plaza, incluso entre los escépticos.
Para mí, que empiezo a ser desde hace algunos años consciente de la realidad de la comunicación con los animales para conocer sus deseos, sus dolores y el por qué, sé que en el futuro vamos a poder conocer cada vez más cosas de ellos gracias a esta puerta abierta de la la comunicación con los animales.
~ Michel Robert et Hockey
