Testimonios de Michel Robert

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Desde el momento que oí hablar de Laila en un concurso hípico, quise conocerla en seguida. Algún tiempo después ella venia a verme a las cuadras.
Ese día mis caballos llegaban en camión de un concurso en Gijón en España.Uno de ellos sufrió una crisis de claustrofobia justo a la llegada y
resistiendo, se fracturó la mandíbula inferior con un fuerte desplazamiento. Cuando la vi la boca en sangre y este fuerte desplazamiento debidos a la fractura, pensé que se podía curarlo nosotros mismos, pero ¿cómo?
El día del accidente como por « azar » Laïla había venido con un dentista equino. Con Laïla hicimos cuatro turnos de unos 40 minutos de transferencia energética con nuestras manos alrededor de la fractura y progresivamente vimos que la parte fracturada que colgaba, recolocarse en su sitio sin ninguna otra intervención. Creímos tan firmemente en la curación que así tubo lugar.
Al día siguiente, el caballo estaba perfectamente y tres días después volvía a comer sin ninguna secuela en la mandíbula.

Con los caballos, creo cada vez más firmemente que si se está muy presente, atentos a nuestras sensaciones, a nuestras intuiciones, o simplemente usar nuestras cualidades innatas, es posible saber, cuidar, comunicar. Por supuesto hay que desprenderse de prejuicios, costumbres negativas. Laïla tiene tal experiencia, tal feeling que la comunicación siempre se realiza; su fe y su tenacidad le han permitido ganarse su plaza, incluso entre los escépticos.

Para mí, que empiezo a ser desde hace algunos años consciente de la realidad de la comunicación con los animales para conocer sus deseos, sus dolores y el por qué, sé que en el futuro vamos a poder conocer cada vez más cosas de ellos gracias a esta puerta abierta de la la comunicación con los animales.

~ Michel Robert et Hockey