VIOLETTE: PARALISIS FACIAL
Violette ha pasado un primer escaner de las bullas timpánicas en marzo del 2010. Las bullas estaban llenas y comenzaba a haber una deformación del hueso. El veterinario temía que fuese una gran infección, o un colesteatoma. Tras un mes de antibióticos y de cortisona volvió la calma.
El invierno siguiente los síntomas recomenzaron. Cabeza inclinada a la horizontal lado izquierdo, sufrimiento, dejó de alimentarse, imposibilidad para bostezar, estirarse, ladrar y masticar. Tras varios episodios de cortisona, ha habido parálisis facial izquierda (ojo que no podía cerrarse, falta de riego al ojo, el morro que caía y la baba que goteaba permanentemente, así como la cabeza inclinada). Violette ya no jugaba, era indiferente a la vida alrededor suyo.
El segundo escaner reveló el aumento del tumor en el lado izquierdo con una única solución: una rápida operación con trepanación, una sonda para siempre, una operación extremadamente dolorosa que requiere morfina y el riesgo, a pesar de todo, de una parálisis facial (los nervios que pasan por la bulla timpánica son numerosos)
Paralelamente había un gran pólipo en el conducto auditivo externo que obstruía el conducto impidiendo la evacuación del cerumen y que producía otitis.
De acuerdo con el veterinario, le pregunté a Laila si podía hacer algo por ella y si podía ocuparse de ella con el fin de evitar la terrible operación, cosa que Laila ha hecho. Mantuvimos a Violette con cortisona durante dos meses, el tiempo necesario para que Laila pudiera trabajar con ella. 3 semanas después, los síntomas comenzaron a atenuarse. ¡El pólipo salió solo de la oreja! Ha bastado con unos cuantos lavados. Todos los días, ha habido pequeños avances hacia la normalidad. Violette ha podido empezar a bostezar de nuevo, estirar el cuello, ladrar; está de nuevo contenta y juega como antes. Ahora su ojo funciona normalmente y su cabeza está derecha. No queda ningún signo externo de la enfermedad. La veterinaria la ha encontrado incluso muy cambiada, muy tranquila puesto que se ha dejado auscultar sin mover cuando antes no se dejaba.
Solo un futuro escaner que retraso al máximo a causa de la anestesia que ello implica, nos dirá el estado de las bullas timpánicas. Ya no sigue ningún tratamiento excepto vitaminas.
Es un inmenso regalo para Violette y para mi el que Laila nos ha hecho. Cuanto sufrimiento evitado. Todo nuestro entorno ha podido constatar el resultado aún cuando no siempre comprendían como ha funcionado.
Un millón de gracias.
~ Helene,
Mayo 2011